Animación

Trabajos de animación para cine, televisión o videojuegos y multimedia.

Animación: de la imaginación a la pantalla

La animación es una técnica tan vieja como el propio cine

 

De hecho, la animación parte también del principio de la retención de la imagen en el ojo humano, el cual llevó a la experimentación con secuencias de fotografías en movimiento y la posterior invención del giroscopio y del cinematógrafo.

 

Pero lejos de quedarse en una anécdota histórica, la animación fue evolucionando desde el mero cine de entretenimiento hasta trascender fórmulas narrativas gracias a su capacidad para escenificar cualquier fantasía.

Y no estamos hablando sólo de las películas de animación tradicionales.

 

Gracias a la evolución de los efectos especiales para cine, la animación se ha vuelto una pieza indispensable en el proceso de creación.

Tanto es así que ahora no se puede concebir ninguna película fantástica (o no tan fantástica) en la cual no exista al menos un personaje realizado mediante animación CGI.

 

El proceso de creación de un corto o película de animación se componen de los siguientes pasos:

Partiendo de un guión inicial se realiza un diseño de personajes y escenarios que va a necesitar la historia.

Esto suele venir acompañado de una buena remesa de arte conceptual para determinar el diseño artístico del producto.

 

Además del storyboard, se realizan unas animáticas que juntan los planos ideados con las voces de los actores.

 

De esta forma, uno se hace una idea anticipada del cómo va a quedar el corto o largometraje.

Una evolución de la animática sería el layout, que viene a determinar con precisión los cambios de cámara (y ayuda a los dibujantes de escenarios a saber con exactitud el tamaño que tienen que tener estos)

 

Una vez ya se tiene todo listo, viene el proceso de animación puro y duro. Este puede ser tradicional (es decir, un dibujo por fotograma, muy laborioso) o mediante varias técnicas como el cutout, e incluso la creación de marionetas digitales.

Todo este proceso para dotar de alma al personaje que va a protagonizar nuestra historia.

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